La personalidad como herramienta en la escuela de cuentería Nárrate
- infonarrate
- 18 nov 2025
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La existencia de una teoría para la narración oral le ha permitido a Nárrate identificar los elementos que constituyen la oralidad y de esta manera crear e implementar herramientas para potenciarlos.

Es aquí donde se asume la personalidad del narrador como relevante y como parte esencial de la narración misma. Cuando una persona asume el oficio de cuentero, convierte su vida en una obra de arte, pues al contar historias de manera oral, está contando también su propia historia.
Los relatos que se relacionan con la vida del artista, o que de alguna forma pueden vincularse a ella, son los que realmente se interiorizan. Los cuenteros suelen decir que ellos no escogen los cuentos, sino que los cuentos los escogen a ellos, y es verdad.
La narración oral tiene una característica esencial: es una co-creación. Los relatos se reconstruyen junto con el público. El narrador oral crea o recrea la historia en el aquí y el ahora. Maneja una estructura del cuento y, aunque este provenga de la literatura, lleva los personajes y las acciones en su mente. Sin embargo, narra desde sus imaginarios, desde sus recuerdos, y durante el relato puede entrar o salir del hilo principal cuando lo desee, para comentar, agregar o suprimir elementos, porque, aun tratándose de un cuento literario de autor, el narrador oral lo reinventa. Al narrarlo, se apropia de la historia y realiza ajustes según su vida y su estilo de oralidad. Por todo esto, la personalidad del narrador oral es fundamental: será la personalidad de sus relatos, la que marque su voz y su estilo.
Esto la distingue claramente del arte representativo, en el cual el artista se convierte en experto en adoptar la personalidad que la obra exige. Esta es una de las diferencias esenciales entre la narración oral y el teatro. Es una regla de oro para quienes buscan comprender la cuentería.

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